Recorrido: el exterior


Foto aérea de la casa Duarte
Siza dice que el arquitecto no tiene que pensar el color de la fachada, solo tiene que pasear por la ciudad, y el color viene a él.
Aunque en el caso particular de casa Duarte el color, (o la ausencia del mismo: blanco), es un requisito previo del propietario, su aspecto exterior y volumen siguen la misma tipología ya establecida y caracterizada, en este caso, por la combinación de tres volúmenes sencillos paralelos entre sí, (distinguibles en la cubierta, a través de la secuencia terraza, bóveda, terraza) más la adición de un cuarto elemento en el lado oeste de la casa.

Además, también hay un proceso de sustracción de volúmenes resaltado por el hueco que presenta la entrada, repitiéndose de manera similar en la espalda. La vivienda se retranquea de la misma manera que sus casas vecinas acatando las normas, dejando las alineaciones que la normativa indican. Siza busca la continuidad con las trazas de la ciudad, y con la tipología existente.

                                           
                                  Fachada principal                                          Fachada trasera


Lo que hace significativa esta obra, es la atención prestada a los revestimientos y a las claras referencias al canon del movimiento moderno “Raumplan” de Adolf Loos: "El concepto del Raumplan consiste en que Loos adjudicaba a cada uno de los espacios, una importancia distinta”.

Así, en casa Duarte, la aparente sencillez de líneas y volúmenes, esconde la gran complejidad que existe entre las diferentes unidades espaciales. Además, la simplicidad que muestra el volumen, pensado en forma de caja, es muy característica del movimiento moderno.
Continuando con el concepto de "caja", para el diseño de la Casa Duarte se parte de la idea de “ruptura de la caja”: a partir del volumen puro prismático se sustraen y se agregan volúmenes menores hasta llegar a la forma final.

Esquema el proceso de "ruptura de la caja"

Si algo destaca en Siza, es la importancia que tiene la geometría en su arquitectura. Citando literalmente una frase del autor:

“Hacer arquitectura es geometrizar” 

Se traza sobre una directriz general una trama rectangular o módulo base donde se van situando los distintos cuerpos. La parcela en la que se ubica es de geometría rectangular; dicha parcela o solar se encuentra situada como límite entre la ciudad y la naturaleza. Siza partirá del equilibrio del lugar para proyectar la casa.

El proceso se inicia situando el centro del edificio en el centro del lugar, el centro geométrico que la figura rectangular del solar define. Además, es muy importante el movimiento en la arquitectura de Álvaro Siza, porque va asociado a la dimensión temporal, elemento que hereda de Le Corbusier.

Esquema del posicionamiento de la casa sobre los ejes y del movimiento quebrado


Otra señal del riquísimo acervo cultural y estético de Álvaro Siza es la plasmación de su experiencia intelectual en proyectos arquitectónicos concretos. Estos proyectos, a través de su aparente simplicidad, reflejan las ideas, filosofías y soluciones arquitectónicas que más han influido sobre el autor. El propio Siza describe en varios textos la gran influencia de las terrazas de Babilonia, esa volumetría escalonada de terrazas que dibuja una diagonal en el lugar donde se ubica: 

"Yo creo, que en un momento determinado pensé en ajardinar la terraza. Será porque hay ejemplos de eso en grabados antiguos como en los jardines de Babilonia ... cuando uno piensa, cuando uno queda obsesionado por la importancia de las azoteas, lo quiere meter todo ahí. Precisamente, el resultado del proceso proyectual es adquirir la justa proporción."

Similitudes entre el perfil de la casa y las terrazas de Babilonia


 

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